RECOMENDACIONES PARA TUS RETIROS

Introducción
¿Qué llevar a un retiro?

Descansando
Trabajando con la Sangha
Escuchando una charla sobre el Dharma
Discusiones sobre el Dharma
Respirando
Campanas de Plena Conciencia
Inclinarse o no inclinarse
Meditación caminando
Meditación sentada
Levantándonos por la mañana
Practicando todo el día

Gathas
Las cinco contemplaciones
Los cinco entrenamientos de la Atención Plena
Empezar de nuevo
Soledad
Día de Pereza
La cocina
Comiendo juntos
La cocina
El cuerpo de la Sangha
El Noble Silencio
Tomando Refugio
Viviendo Juntos
Cuidando de nuestra ira
El cuerpo como una práctica
El segundo cuerpo de la práctica
Meditación del Té
Tocando la Tierra

Meditación del abrazo
Viajando
Volviendo a casa

Construir una Sangha

  - VIVIENDO JUNTOS
 

Versión en Word

 
 

La solidaridad, la unión, son una práctica. En el centro donde practicamos, tenemos una oportunidad única de estar cerca de amigos de muchos países y culturas diferentes. Juntos formamos un solo cuerpo, el cuerpo de la Sangha, conectados por la práctica de la Plena Consciencia. Con nuestra energía colectiva procedente de la calma y la profunda atención, nos es posible apoyarnos unos a otros en el camino de la transformación. Esto requiere cooperación, habilidad y aceptación. Para convivir con otras personas, necesitamos cultivar la comprensión, la comunicación y un corazón dispuesto. Tomémonos tiempo suficiente para conocer a la gente que nos rodea. Hemos descuidado a los otros demasiado tiempo.

Compartiendo nuestra vida diaria, podemos animarnos unos a otros en nuestra práctica, y juntos podemos desarrollar atención diligente y solidez. Compartir una habitación nos ofrece la oportunidad de desarrollar comprensión y compasión para nosotros mismos y para aquellos con los que vivimos. Si estamos atentos y somos conscientes de las personas con las que compartimos habitación, podremos apreciar sus cualidades positivas, creando una atmósfera de armonía. Sabemos que cuando la otra persona es feliz, nosotros somos felices.

Podemos mostrar nuestro respeto a nuestros compañeros de habitación y al espacio que compartimos ayudando a mantenerlo limpio y ordenado. Intentaremos mostrarnos considerados con ellos. Por ejemplo, podemos preguntar antes de abrir una ventana, o encender incienso o encender la luz, para asegurarnos de que no molestamos a nadie. De esta forma podemos crear un ambiente que apoyará la práctica de una amabilidad afectuosa, a través de nuestras palabras y acciones.

El mayor regalo que podemos ofrecer a nuestros compañeros es nuestra práctica de la atención plena. Nuestra sonrisa y respiración consciente transmiten nuestra intención de hacer lo mejor que podamos para encontrar la paz dentro de nosotros mismos y nuestro deseo de contribuir a la paz de la comunidad también. Debemos acordarnos de mantener la comunicación y de esta manera nuestra felicidad fluirá.