RECOMENDACIONES PARA TUS RETIROS

Introducción
¿Qué llevar a un retiro?

Descansando
Trabajando con la Sangha
Escuchando una charla sobre el Dharma
Discusiones sobre el Dharma
Respirando
Campanas de Plena Conciencia
Inclinarse o no inclinarse
Meditación caminando
Meditación sentada
Levantándonos por la mañana
Practicando todo el día

Gathas
Las cinco contemplaciones
Los cinco entrenamientos de la Atención Plena
Empezar de nuevo
Soledad
Día de Pereza
La cocina
Comiendo juntos
La cocina
El cuerpo de la Sangha
El Noble Silencio
Tomando Refugio
Viviendo Juntos
Cuidando de nuestra ira
El cuerpo como una práctica
El segundo cuerpo de la práctica
Meditación del Té
Tocando la Tierra

Meditación del abrazo
Viajando
Volviendo a casa

Construir una Sangha

  - EL CUERPO DE LA SHANGA
 

Versión en Word

 
 

 Cada persona que viene a practicar es miembro de la Sangha. Incluso si solo venimos a Plum Village para una semana, nuestra presencia y nuestra práctica pueden contribuir a la vitalidad y armonía de la Sangha.

En nuestra sociedad, gran parte de nuestro sufrimiento se origina en el sentimiento de desconexión de los otros. A menudo, no sentimos una verdadera conexión con aquellos de quienes estamos más cerca, como nuestros vecinos, compañeros de trabajo, e incluso nuestros familiares. Cada persona vive separadamente, aislada del apoyo de la comunidad. Estar con la Shanga puede curar esos sentimientos de aislamiento y separación. Practicamos juntos, compartimos habitación, comemos uno al lado del otro y lavamos juntos las ollas. Solo participando en las tareas diarias con otros practicantes podemos experimentar un sentimiento tangible de amor y aceptación.

Thay dice a menudo que la Shanga es como un jardín, con gran variedad de árboles y flores. Cuando somos capaces de vernos a nosotros mismos y a los demás como flores y árboles bellos y únicos, entonces podemos llegar a comprender y amar verdaderamente a los otros. Una flor puede madurar al comienzo de la primavera y otra al final del verano. Un árbol puede dar muchos frutos y otro una fresca sombra. Ninguna planta es mejor o peor o igual a ninguna otra del jardín. Cada miembro de la Sangha tiene un regalo único que ofrecer a la comunidad. Cada uno de nosotros tiene áreas que necesitan cuidados también. Cuando somos capaces de apreciar la contribución de cada uno y ver nuestras debilidades como potencial de crecimiento, somos capaces de aprender a vivir juntos en armonía. Nuestra práctica consiste en ver que somos una flor o un árbol, y todo el jardín también, de forma interconectada.